Turbana

De Colombia, vía Antwerpen, a Amsterdam

El plátano macho.
Del racimo a su mostrador.

El plátano macho que reposa en un armario de cocina de Amsterdam lleva a sus espaldas un océano y el puerto de Antwerpen . Y las manos de miles de campesinos colombianos y setenta años de Karsten.

La cooperativa
01

Colombia · Urabá · Magdalena

La cooperativa

Turbana no es una marca cualquiera, sino una asociación de miles de pequeños productores de plátano en el norte de Colombia. Lo que ellos cosechan, lo embarcamos cada semana hacia Europa.

Maduro en el racimo
02

En el árbol

Maduro en el racimo

Un buen plátano madura mejor en la planta. Allí acumula azúcar, allí desarrolla la piel que sobrevive al viaje. Por eso cosechamos lo más tarde que permite el transporte.

Un racimo por corte
03

La cosecha

Un racimo por corte

Con un solo golpe de machete, el racimo de cincuenta kilos cae suavemente en los brazos del cosechador. Sin magulladuras, sin trato brusco, porque un plátano recuerda cada golpe.

En una caja que aguanta el mar
04

La nave de embalaje

En una caja que aguanta el mar

Antes de cerrar la caja: una última inspección. Luego la marca en la caja, un código de palé y una temperatura de frío en la que el plátano duerme tranquilo.

Un océano en un contenedor refrigerado
05

La travesía

Un océano en un contenedor refrigerado

En un contenedor climatizado a 13 grados, el racimo cruza el océano. Lo que salió verde, sigue verde, hasta el mismísimo puerto de Antwerpen.

Cada semana los recogemos
06

Puerto de Antwerpen

Cada semana los recogemos

En Antwerpen llega el barco. Cada semana vamos hasta allí, cargamos los Turbana en nuestros propios camiones refrigerados y los llevamos por carretera hasta Amsterdam.

De verde a dorado
07

Nuestra cámara de maduración

De verde a dorado

En el Food Center hacemos lo que en el camino no se puede: dejar que el plátano acabe de madurar tranquilo en nuestras propias cámaras. Unos días después está dorado y listo para el mostrador.

En su mostrador
08

En el mercado

En su mostrador

De una cooperativa en Colombia al mercado de la Albert Cuyp: una sola cadena, de principio a fin en nuestras propias manos.

Del racimo
a su mostrador.
Una sola cadena, en nuestras manos.

Descubra el surtido →